Las edades que figuran en estos libros no son fiables: juzgue por lo que hay en la página, no por el número de la portada.
Por debajo de cinco años lo útil son los libros de cartón con una imagen y pocas palabras: las letras árabes, primeras palabras, buenos modales sencillos. Cualquier cosa con un párrafo por página no aguanta a esa edad, diga lo que diga el anuncio.
De cinco a ocho es la edad de las historias de los profetas, y las diferencias entre ediciones son reales. Busque las que citan sus fuentes, se ciñen a lo transmitido y no rellenan huecos con diálogos inventados: una historia que pone palabras en boca de un profeta enseña otra cosa distinta de la historia. Las ediciones que evitan representar a los profetas son la opción más segura y se encuentran sin dificultad.
De ocho en adelante ya cabe una sira completa, un tafsir simplificado o el primer cuaderno de gramática árabe.
Los cuadernos de actividades y de colorear son los que de verdad se usan en Ramadán. Si hay dos niños, compre dos; compartir uno no se parece a la foto del anuncio.