Hadiz 3961Sahih al-Bukhari no. 4439حَدَّثَنِي حِبَّانُ، أَخْبَرَنَا عَبْدُ اللَّهِ، أَخْبَرَنَا يُونُسُ، عَنِ ابْنِ شِهَابٍ، قَالَ أَخْبَرَنِي عُرْوَةُ، أَنَّ عَائِشَةَ ـ رضى الله عنها ـ أَخْبَرَتْهُ أَنَّ رَسُولَ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم كَانَ إِذَا اشْتَكَى نَفَثَ عَلَى نَفْسِهِ بِالْمُعَوِّذَاتِ وَمَسَحَ عَنْهُ بِيَدِهِ فَلَمَّا اشْتَكَى وَجَعَهُ الَّذِي تُوُفِّيَ فِيهِ طَفِقْتُ أَنْفِثُ عَلَى نَفْسِهِ بِالْمُعَوِّذَاتِ، الَّتِي كَانَ يَنْفِثُ، وَأَمْسَحُ بِيَدِ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم عَنْهُ.
Narró Aisha: Cada vez que el Mensajero de Allah (ﷺ) enfermaba, solía recitar el Muawidhatan (es decir, las dos últimas suras del Corán), soplaba el aliento sobre sí mismo (después de su recitación) y se frotaba el cuerpo con las manos. Así cuando fue afligido por su enfermedad mortal. Comencé a recitar el Muawidhatan y a soplar mi aliento sobre él como solía hacerlo y luego froté la mano del Profeta (ﷺ) sobre su cuerpo.
Shahih